29.5.09

Que rara y que ciclotímica que soy a veces. Ni yo me entiendo. Hay días que me levanto con toda la mentalidad positiva del mundo. Con ganas de poder, diciendo sí: yo PUEDO. Como pude hasta ahora, y como va a seguir siendo, con todo el esfuerzo que eso implica. Porque soy de las que creen que cuando uno quiere mucho mucho algo, lo consigue, por más que cueste. Sin embargo, otras veces me levanto y veo todo negro. Todo negativo. Otra vez a lo mismo, a mi mentalidad de cada día, a desvalorizarme, a no creer ni en mí ni en todo lo que hago. Como si no me lo hubiera demostrado. Y ahí también aparece el miedo, mis benditos miedos que me desean suerte. No me parece mal tener miedo. Todos los tenemos, en mayor o menor medida. Es algo normal, natural. Miedo a no poder, a fracasar, a desilusionarnos a nosotros mismos y desilusionar a los demás, miedo que tanto esfuerzo no valga la pena y todo se venga abajo. El problema es el miedo que te paraliza, que me paraliza, mejor dicho. El miedo que no me deja abrir los ojos y ver las cosas de otra manera. Comparandome conmigo misma, y con nadie más !! Que no me deja entender que este camino lo voy a hacer yo sóla. A mi modo, a mi manera, con mis aciertos y con mis errores, como a todo el mundo le debe haber pasado. ¿Cuándo va a ser el día que lo entienda y me deje de joder con tantos enrosques en mi cabeza? ¿Cuándo va a ser el día que, el tiempo que pierdo en pensar y reflexionar cada cosita, lo utilice en hacer, básicamente? Tuve una profesora que siempre nos decía: SI QUIEREN RESULTADOS DISTINTOS, NO HAGAN SIEMPRE LO MISMO. Y me quedó, porque es una frase tan real. Capaz es mi hora y mi momento de cambiar mi forma de actuar y de pensar, no sólo porque esto se me va a hacer muy cuesta arriba, si no porque tengo que notar que con esta actitud nadie cambié. Nada salió bien. Es hora de cambiar, aunque eso implique otros miedos, otras inseguridades. Pero que voy a aprender a vivir con ellas, como todos.

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